Para la propuesta planteada el entorno ha jugado un papel determinante. La propuesta respeta el edificio principal, tanto en su configuración interior (muros de mampostería y espacios alrededor de la escalera principal) como en su imagen exterior, definiendo un frente simétrico, tripartito y jerarquizado a la plaza pública. Por tanto, la nueva edificación debe jugar un doble papel, por un lado, poner en valor el edificio principal y no restarle protagonismo, pero al mismo tiempo debe asumir su condición de nuevo ayuntamiento, de edificio institucional que debe aportar un grado de especificidad al entorno. Para ello, el edificio, aun respetando el protagonismo del edificio existente, decide mostrar personalidad e integrarse en el entorno. Se propone un edificio que configure el lateral de la plaza, a modo de telón discreto que ceda el protagonismo al frente del edificio existente, y para ello, se reinterpretan los alzados predominantes en el entorno de la plaza, caracterizados por muros de carga, con huecos verticales, parte basamental (zócalo), planta primera con balcones volados con barandilla de rejería y planta segunda con la misma definición y los balcones más pequeños e individuales. Estos huecos se protegen del sol con persianas de madera exteriores y enrollables.
La estrategia para vincular los dos edificios, el existente y el nuevo, es tan sencilla como eficaz: ambas edificaciones se articulan a partir de dos ejes perpendiculares entre sí, de tal manera que quedan conectadas en un sistema geométrico claro y rotundo que, al mismo tiempo, las organiza y las ordena.
La referencia a este sistema clásico de orden no se limita a las partes construidas, sino que
además establece una necesaria conexión con el espacio público, la plaza, tal y como sucedía en las ciudades romanas, donde estos ejes articulaban tanto edificios como espacios públicos, y en cuya intersección se ubicaba el origen de la ciudad, el centro político y administrativo.
De esta manera, se establece un interesante paralelismo entre el origen de la ciudad romana y el nuevo significado que adquiere la propuesta, donde los ejes se originan en el centro de la ciudad, y mantienen el carácter político, administrativo y cultural del lugar, vinculando y articulando espacios de ocio, cultura y al mismo tiempo políticos y administrativos.
