La propuesta presentada trata de explotar y potenciar las enormes virtudes urbanas del contexto y de aclarar y matizar las relaciones que se producen entre todas las partes que conforman este entorno, y así, se intentan minimizar los problemas observados que impiden la total expresividad urbana del conjunto.
Asumiendo como una premisa fundamental de que la buena arquitectura “también hace ciudad”, se pone en valor el espacio público que envuelve el proyecto, definiendo su uso y canción de espacio urbano de calidad.
Se refuerza el doble carácter del edificio, potenciando el carácter urbano de sus dos fachadas (este y sur) mediante la definición de un espacio público urbano, casi una plaza, frente al carácter más orgánico y natural de las fachadas oeste y norte, que recaen al parque.Con esta operación de ampliación de la superficie construida del edificio, se elimina el rincón oscuro y sucio que existe actualmente, situado entre el parque, la esquina noreste del edificio, y la medianera con el centro de salud. El nuevo edificio crece hasta la medianera con el centro de salud, generando un encuentro mucho más limpio entre las tres partes (edificio, medianera y parque).
Dado que se trata una rehabilitación de una edificación existente, se mantiene el cerramiento de ladrillo caravista, como elemento más importante y característico de la preexistencia. Aunque se realizan ciertas operaciones sobre él, con el objeto de ponerlo en valor, atender a la función y el programa y otorgarle al conjunto un nuevo carácter.
Con estas operaciones que cambian el carácter del edificio y el volumen original se pone en valor la preexistencia, de hecho, siempre se llega a percibir el volumen inicial ya que las cajas que salen no rompen la continuidad del perímetro de ladrillo; al mismo tiempo pone en valor la materialidad original del ladrillo ya que las cajas que sobresalen son cajas ligeras de aluminio anodizado, que contrastan frente a la pesantez del ladrillo.
